martes, 6 de enero de 2009

SARDINAS Ó PLUMAS CHENDO



Estos señuelos estan fabricados manualmente por chendo y su esposa carmen, ambos regentan una magnifica tienda en sitges y sus señuelos son una maravilla, tanto para nosotros los pescadores, como para los pescados, podeis ver sus obras de arte en (http://www.chendo-sitges.com) tiene toda un repertorio de plumas fabricadas a mano de modo artesanal estraordinarias, a parte tanto chendo como carmen son una gente extraordinaria, podeis comprar por telefono a distancia y encontrareis siempre en ellos una voz amiga que aconseja realmente lo que necesiteis sin intencion de venderos cosas caras inutiles, algo poco usual. Esta prueba se realizo en junio de 2007, volviamos de una jornada de pesca y el mar estaba regular por lo que la velocidad de vuelta no podia pasar de 12 nudos de modo que quisimos ver si a esa velocidad navegarían bien, y así fue: lo pusimos a una distancia considerable y aquel señuelo navegaba perfectamente, ante lo cual decidimos dejarlo hasta puerto. Apenas habían pasado 10 minutos cuando el carrete empezó a hacer un ruido frenético a la par que celestial… el carrete era un tiagra 30 lb. y no hacia ruido, lo vomitaba, era una mezcla entre estrés y placer, esa adrenalina que solo conocemos los pescadores y que en el fondo es lo que nos engancha. No sabíamos que podía ser, pero, desde luego, no era ni una bolsa ni un error, pues al bajar la marcha a cinco nudos pudimos comprobar que la sacada de hilo era rítmica y con violencia. Especulábamos entre nosotros la especie ¿ un pez espada, una gran bacoreta, una aguja imperial? Sólo podíamos asegurar que se trataba de una gran pieza. Ante tal responsabilidad, yo no me atreví a coger la caña por miedo a perder un trofeo semejante, de modo que invité e José a que lo sacara ya que para mí el día ya había sido perfecto. El capitán estaba en el fly haciendo fotos y yo en la popa junto a José cámara de video en mano inmortalizando la captura. El animal desbobinó más de doscientos metros de hilo antes de poder empezar la lucha. La sacada de hilo fue increible a partir de dar stop a los motores y empezar, con la marcha lenta del carrete, a recoger. Aquí empezó realmente la pesca. Fue un combate precioso; el animal no se dió por vencido en ningún momento. La lucha duro doce interminables minutos, y, cuando estuvo a pocos metros del barco, pudimos adivinar que se trataba de una bacoreta, sin duda la más grande que jamás había visto. El animal todavía tuvo fuerza suficiente para dar tres vueltas al barco intentando tocar con el hilo los motores para librarse de esa pesadilla; pero la pericia de José nos permitió finalmente acercarlo a la borda, momento en el que deje de grabar para ganchearlo, con la satisfacción de haber obtenido un gran trofeo; esa sensación de que la pieza está asegurada y sientes la paz propia del fin del combate y de la victoria.
Pesamos la bacoreta y dio un peso de casi 15 kilos lo que la convertía, probablemente, en la captura más grande en la zona de esta especie
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