Rock fishing

Esta es la pesca que hago cuando viajo y no tengo barco, un roquedo, una caña corta y un puñado de vinilos de cinco gramos en el bolsillo. La he practicado sobre todo en Baleares, y también en Grecia, Italia y Croacia, siempre en costa mediterránea, así que fuera de ahí no la he pescado y fuera de ahí no la explico. El rock fishing tiene una comunidad muy seria detrás y yo no vengo de ella, vengo de la embarcación, y lo que sé de esta pesca lo sé por haberla hecho con lo que cabía en una maleta.

Aquí no se busca un pez grande, se busca un pez distinto. El tope de captura es medio palmo, y no es una limitación que me imponga la roca, es lo que voy a buscar, el mérito, cuando lo hay, es haber engañado a una especie que no había engañado antes. Esto ordena todo lo demás, incluido el equipo, si el objetivo fuera el tamaño, el material sería otro.

Desde una misma piedra se pescan tres sitios distintos. En la roca, mero, sargo, doncella, serrano, gallineta, mojarra, que aquí llamamos vidriada, y la doblada, que es la oblada. En la arena, justo en el borde donde se acaba la piedra, el mabre. Y en agua abierta pegada a la costa, por encima de todo lo anterior, lubina y mujol.

El equipo

En gran fondo la línea se sobredimensiona porque abajo el pez no la ve, y aquí pasa exactamente lo contrario, hay luz, el pez ve el hilo, y cada décima que le quitas al diámetro se nota en las picadas. Uso vinilos de 5 a 10 gramos como máximo, líneas superfinas, carretes micro, casi de juguete, y anzuelos micro siempre, el carrete pequeño no es un capricho estético, con esos gramajes un carrete normal no te deja notar nada.

La suelta

Todos vuelven al agua, así que lo que importa no es la declaración sino los gestos. El pez no sale del agua, se intenta desanzuelar dentro y, si se puede, no se toca ni la piel ni las agallas. Se coge por el señuelo, no por el pez, la mano agarra el vinilo, el pez cuelga de su propio peso y el anzuelo sale solo. El vinilo hace de tope, protegiendo el anzuelo, de modo que rara vez llega a garganta. A medio palmo, las que tienen talla mínima legal, el mero, la lubina o el mabre, no llegan ni de lejos, las cifras están en el marco legal, así que devolverlas no es un gesto de buena voluntad, es lo que manda la norma, y las que no tienen talla fijada, la oblada entre ellas, vuelven al agua porque yo las devuelvo, ahí la contención es solo criterio propio.

Consejos para quien empieza

Si es tu primer rock fishing, olvida el tamaño desde el primer lance, aquí el mérito está en la especie distinta, no en los centímetros, y eso cambia cómo eliges el sitio y el señuelo. Afina el equipo todo lo que aguante, aquí el pez ve el hilo y cada décima de diámetro que quitas se nota en las picadas. Y en cuanto una especie deje de picar, cambia de especie, no de sitio, porque en un roquedo lo que se agota primero no es el lugar, es la confianza de esa especie concreta, cada vez que engañas a un pez le enseñas que existen los engaños, y esa lección la aprende el banco entero, no solo el ejemplar suelto.

El otro extremo

En este portal hay una página que es exactamente lo contrario de esta, en gran fondo bajo trescientos gramos de plomo a más de cien metros, la línea va sobredimensionada, la suelta no es viable y lo que sube va a la nevera, y aquí bajo cinco gramos, afino hasta el límite y no me quedo nada. Las dos son mías y las dos las publico, y también publico el motivo de cada una, que es lo que hace que no se contradigan.

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