En abril de 2009 publiqué aquí una lista con las maneras de llevar un señuelo al fondo y prometí explicar cada una en un post aparte. Esta página es esa promesa, ya ordenada, con más de veinticinco años de pruebas encima, desde que en el año 2000 empecé a pescar con barco propio.
El curricán de fondo consiste en arrastrar el señuelo, vivo o artificial, pegado al fondo del mar mientras el barco navega muy despacio, y toda la dificultad de esta pesca está en saber a qué profundidad va realmente el señuelo, algo que solo se aprende con años de horas de mar. Pesco en Alicante, y a curricán tengo experiencia entre 15 metros como mínimo y 70 como máximo.
El núcleo de esta pesca son el dentón y la serviola o lechola, presentes los dos todo el año aunque la serviola entra con más fuerza en tres momentos, septiembre y octubre, febrero, y mayo, y entran además mero, sama, lubina y el palometón, que conviene no confundir con la serviola por mucho que en algunas costas se parezcan los nombres. El dentón es la especie que más se persigue en esta pesca, no tiene talla mínima legal en aguas interiores, y en aguas exteriores directamente no se puede capturar a día de hoy porque no está entre las especies autorizadas, lo explico con detalle en el marco legal, donde están además las cifras completas del resto de especies.
El que sale en aguas exteriores vuelve siempre al agua, y con el de aguas interiores aplico un criterio propio, más estricto que la ley y que la biología, no me quedo ninguno que no llegue a los dos kilos, aunque tanto la norma como los estudios hechos en el Mediterráneo occidental me permitirían quedarme ejemplares bastante más pequeños, prefiero dar margen de sobra a que un ejemplar joven se reproduzca varias veces antes de acabar en la nevera.
La velocidad marca la frontera entre pescar con cebo vivo y pescar con artificial más que ningún otro factor. Con vivo se pesca desde parado, el cebo nada solo y con eso basta, a 1 nudo va perfecto y por encima de 2,5 lo llevas remolcado, deja de moverse y pierdes lo único que lo hacía irresistible. Con artificial, el curricán de fondo trabaja entre 2,5 y 4 nudos, pasando de 4 el señuelo se eleva y se te va a media agua, sigues haciendo curricán y sigues pescando, hasta 6 nudos, pero ya no estás en el fondo, estás en otra pesca, con otras especies, mucha gente cree que sigue peinando el fondo cuando lo dejó atrás hace media hora.
El enroque no depende del sistema que uses, y siempre es por lo mismo, has calculado mal la velocidad o los metros que llevas soltados, quien te venda un sistema que no engancha te está vendiendo otra cosa.
El equipo: seis maneras de bajar el señuelo
Me preguntan mucho cuál es el mejor sistema y no hay mejor. Entre 10 y 20 metros el disco profundizador es el más práctico de los seis, y por eso lo llevo siempre montado, si no lo tengo, el dacrón plomado hace ese trabajo hasta 30. De 30 a 50 el monel es el que mejor se comporta, y el downrigger cumple en todo su rango, de 15 a 60, sin brillar en ninguna franja ni fallar en ninguna.
Disco profundizador: un disco que hace de plano inclinado y tira de la línea hacia abajo sin plomo y sin hilo especial. Entre 10 y 20 metros no hay nada más cómodo, y con dyneema fino a 3,5 nudos he pescado bien hasta 40. Su límite es el vivo, este sistema impide notar cuándo el vivo está siendo atacado porque amortigua los tirones naturales, y además, a la primera sacudida, muchas veces pierde la tensión, y con ella la picada pierde mucha efectividad y se sueltan los peces.
Dacrón plomado: hilo con alma de plomo, marcado cada diez metros en un color distinto, que baja solo por su peso. La manera más sencilla de empezar, no hace falta accesorio, solo contar colores. Trabaja bien de 15 a 30 metros. Tiene dos techos, la bobina, doscientos metros como máximo en una sola línea, que aunque se pueden empatar y poner más metros es un engorro y un punto de rotura, y la manía de estropear el tambor del carrete si no lo preparas antes con una mano de resina epoxi. Pescar con más de 300 metros en el agua es un fastidio, coge mucha agua y es poco práctico.
Monel: cable de aleación, muy denso, que no se oxida y ocupa menos que el dacrón para el mismo peso. Con monel del 0,70 se meten 800 metros en un carrete grande y se llega a 60 sin discusión, aunque donde de verdad brilla es entre 30 y 50, la picada se siente como con ningún otro sistema. Es el que más mano pide de los seis, los nudos son incómodos y los primeros metros se lían si no sales con tensión constante, y para muchos metros de recogida se recomienda carrete eléctrico, pues pueden llegar a ser 500 o 600 metros, y pescar con eléctrico, en mi opinión, para curricán pierde deportividad.
Downrigger: el plomo colgando de una pinza, con o sin cabrestante. Cumple de 15 a 60 metros sin brillar en ninguna franja concreta y sin fallarte en ninguna, que es su virtud. Lo importante aquí no es bajar, es saber a qué profundidad estás de verdad, y yo eso lo resolvía atando un reloj de submarinista al plomo y comprobando la lectura después de cinco minutos. El inconveniente es que es muy aparatoso el montaje y el llevarlo a bordo.
Plomo guardián: el sistema del vivo, un terminal de dos brazas de fluorocarbono con dos anzuelos, uno fijo y otro corredizo que coge la cabeza del cebo sin herirlo. Baja hasta donde quieras y entre 30 y 60 metros es donde le he sacado lo mejor, fuera del vivo apenas lo uso.
Señuelos de babero largo: el sistema más olvidado y el que cambia el cálculo de todos los demás, un babero grande baja ocho metros él solo, y eso hay que restarlo siempre de lo que sueltes con cualquier otro sistema. No pide técnica ninguna.
Consejos para quien empieza
Si empiezas en esta pesca, el sistema por el que yo entraría es el disco profundizador, es el más cómodo de los seis y no necesita más aparato que el disco y la caña. Aprende a contar los metros que sueltas, con hilo tintado cada diez metros es sencillo, y así sabrás siempre a qué profundidad estás pescando de verdad, no a qué profundidad crees que estás. El enroque, como decía, casi nunca es culpa del sistema sino de la velocidad o de los metros mal calculados, así que antes de cambiar de equipo por miedo a engancharte, repasa esos dos números. Y no hace falta salir con los seis sistemas montados desde el primer día, a mí me ha llevado años llegar a eso, empieza por uno, domínalo, y ve sumando según lo que te pida cada jornada.
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